autor: Bárbara Anderson
Hace aproximadamente 3 años leí este articulo en la revista EXPANSION, ahora que la revista ha dado libre acceso a sus articulos anteriores no quise dejar de aprovechar la oportunidad de compartirlo con ustedes. Es un gran ejemplo de la filosofia de Sun Tzu (consejo 1).
Hay gobiernos que retienen a su capital intelectual, hay gobiernos que reniegan de la fuga de cerebros y hay otros que aprovechan al máximo que existan ciudadanos de su país trabajando en el exterior. Éste último es el caso de India.
No se trata de un complot para usar a los emigrantes como base extranjera evangelizadora, sino para establecer fuertes comunidades comerciales y culturales que promuevan lo mejor y lo más destacable de su “madre tierra” en los países donde residen.
El Gobierno de India y la Federación de Cámaras de Comercio e Industria de India invitó a Nueva Delhi hace algunas semanas a 2,000 hindúes extremadamente exitosos que viven en 63 países, para estrechar lazos que le permitan a India potenciar su imagen en el extranjero.
Piensa ni más ni menos que convertirlos en embajadas y departamentos comerciales itinerantes de su país (mismo que los había educado para que ocuparan puestos importantes en grandes corporaciones). Lo que despertó esta idea en el gobierno hindú es que los chinos no residentes lograron que se invirtieran en China unos $60,000 millones de dólares mientras que los emigrantes de India sólo aportaron a su país $1,000 millones en inversiones.
Las oportunidades que genera esta diáspora management son impresionantes y bien podrían ser usadas por otros gobiernos como el de México. India está en permanente contacto con todos los emigrantes de su país que ocupan puestos importantes alrededor del mundo: les envía material acerca de los beneficios fiscales (para que los comenten y utilicen en las empresas que estén), los beneficios laborales (el famoso outsoursing de servicios), las inversiones que llegan y todas las variables económicas de su país. Según datos de la Federación, ya existen casos exitosos de este feedback patriótico, fundamentalmente de grandes empresas que trasladan alguna unidad de negocios al país asiáticos tras estudiar los consejos de algún ejecutivo hindú de sus filas.
India está de moda: su economía creció 8% el año pasado, su industria cinematográfica ya tiene escala mundial y sus baratos call centers hacen que sea un destino tentador donde invertir.
Para reforzar esto se ha tomado la decisión de tener bajo la lupa a sus emigrantes.
Hoy la diáspora hindú es de 22 millones de personas y el gobierno quiere darles su lugar en el país. Acaba de establecerse en Nueva Delhi un centro permanente (llamado Pravasi Bharatiya Kendra) para atender las necesidades y requerimientos de toda su comunidad en el exterior. La sede se mantendrá con aportes de hindúes influyentes en el mundo, quienes además donarán recursos para que ese famoso contacto con cada uno de los emigrantes se siga manteniendo, dando frutos y generando negocios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario